domingo, julio 14

Alejandro Valverde: “No voy a engañar. Llegué a pensar en volver al ciclismo” | Ciclismo | Deportes

Alejandro Valverde: “No voy a engañar. Llegué a pensar en volver al ciclismo” | Ciclismo | Deportes

En el pelotón se habla de muchas cosas y mucho de Alejandro Valverde (Las Lumbreras, Murcia, 43 años), quien, casi como el Cid, después de retirado, lo hizo en octubre de 2022, seguía viviendo como un profesional, con hambre de competición siempre, con deseo de ganar. Se apuntó al gravel y en poco tiempo fue de los mejores del mundo, mejor que los especialistas que lo habían inventado en Estados Unidos; participaba en la Quebrantahuesos, la madre de las marchas ciclistas españolas, y no paraba hasta no solo ganarla, sino batir el récord de la prueba; se apuntaba a marchas promocionales y desafiaba el peligro en los descensos. Sus compañeros en el Movistar, en el resto del pelotón, se admiraban y se preocupaban. Los psicólogos y expertos hablaban de lo difícil que es que alguien que se ve en plena forma y mejor que la mayoría se adapte a la vida sin competición. No pasa página, decían. Hasta se corrió la voz de que pensaba seriamente volver. “No voy a engañar. Llegué a pensarlo”, dice uno de los más grandes de la historia del ciclismo español –cuatro Liejas, cinco Flechas, un Mundial, una Vuelta, más de 160 victorias—desde la concentración del Movistar, su equipo desde 2005, en Calp. “Fue sobre finales de marzo, principios de abril… que dije, ‘mira, quiero volver al año que viene”.

Pregunta. Pero no volverá…

Respuesta. Conforme iba avanzando el año, iba haciendo alguna prueba de gravel, seguía entrenando, y ya se me iban yendo un poco las ganas de la competición… Pero es cierto que al final de la temporada le dije, ‘Eusebio [Unzue, mánager del Movistar], ¿qué hacemos? ¿Vuelvo o qué?’ Y es verdad que Eusebio me dijo, ‘Alejandro, ¿dónde vas? ¿Estás loco? ¿Qué necesidad tienes?’ Y yo ni insistí ni una chispa. Digo, ‘tienes razón, tienes razón, ¿dónde voy? ¿Qué necesidad tengo?

P. En la concentración aún se le ve vestido de ciclista. ¿Sigue con el gusanillo?

R. Bueno, al final también forma parte de lo que estoy haciendo ahora. Estar con los compañeros, estar entrenando con ellos, viendo cómo están, hablando con uno, con otro. Sí, ahí sigo.

P. ¿Ya ha decidido cuál puede ser su mejor contribución al equipo?

R. Hombre, 2023 ha sido un poco para ir adaptándome, para perder más el gusanillo de la competición, que primero me costó un poco. En abril y eso decía, joder… Y me daba cosa ir a las carreras porque me sentía ciclista, y me costaba trabajo. Conforme fue pasando el año ya me iba encontrando más tranquilo, mejor, sin tantas ganas de la competición. Y este año, aquí he hecho la concentración. Un día ya fui en el coche, fui con ellos cuando estaba entrenando con la cabra… Y mi función es estar un poco ahí cuando se hace la reunión con los directores, cuando se hace la reunión con los entrenadores, con los corredores, y ver qué puedo aportar a los directores o al propio corredor o a los entrenadores o a los nutricionistas, que ya ellos prácticamente lo saben todo, pero bueno. Si dicen, oye, pues yo creo que esto era así, era asao, pues mira, pues en mi caso creo que yo lo hacía así y me sentía así. Y me iba bien, o sea, todo eso.

P. Hombre puente, entonces…

R. Los corredores pues somos muy… muy de confianza, de tener confianza. Y cuando tú le dices, pues, mira, yo lo he hecho así también y me ha funcionado, entonces, pues ellos como que le dan más confianza también.

P. ¿Es más difícil dejarlo sabiéndose aún uno de los mejores ciclistas del mundo, costará mucho asimilarlo?

R. Exactamente. Yo quería retirarme estando en lo más alto, eso es cierto, pero, claro, cuando te retiras así, sigues entrenando, y el año siguiente empieza la pretemporada, luego la temporada, y te sigues encontrando bien, es cuando dices, joder, ¿pues no habrá sido un poco pronto? Pronto tampoco, porque con 42 años no es pronto ni mucho menos, pero que me sentía capaz de hacerlo bien. Entonces, pues bueno, tenía dudas.

P. Froome, que se acerca a los 40 y no volverá nunca a ser el gran Froome, dice que sigue porque su pasión es el ciclismo… Que no lo hacía por huir de la vida real…

R. Sí, sí, eso. Es la pasión. La pasión por competir. Yo soy competitivo, yo soy combativo. Tanto sea en carrera, como sea entrenando, o como sea donde sea. Eso es lo que yo echaba un poco en falta, desfogarme y sentirme también un poco útil. Porque, pues sí, estaba dentro del equipo, pero como que estaba un poco desubicado. Aún me sentía ciclista y entonces, cuando subían los corredores al autobús después de sufrir, yo decía, cagüen la puta, si yo tengo que estar ahí. Y, claro, entonces, me costaba, me costaba mucho. Y por eso también he estado en menos carreras, porque se me hacía duro. No es que estuviera arrepentido de haberme retirado, no, pero se me hacía duro.

P. ¿Quería ser un corredor más? Porque se entrenaba en Sierra Nevada con ellos y les quería machacar…

R. Bueno, no tanto como sacarlos de rueda, pero por lo menos estar con ellos, acompañarlos. Si ellos hacían 10 series de fuerza, yo hacía 10 series con ellos. Yo todo lo hacía con ellos.

P. Todos los ciclistas cuando cuelgan la bici lo primero que hacen es comer todas las cosas que tenían prohibidas y engordar. En cambio, a usted, comer de ciclista parece que hasta le gusta…

R. Sí, sí. Es cierto que seguía manteniendo bastante la nutrición deportiva. Ahora, sí que es verdad que también le digo que he levantado un poco el pie. Y, a ver, no me cuido mal, pero por supuesto que no tan estricto. Es un 50% de lo que me he cuidado antes. Lo que pasa es que, bueno, sigo entrenando y me sigo manteniendo un poco en el peso. No en el peso de cuando competía, por supuesto, pero, bueno, estoy bien.

P. ¿Y sigue pesándose todas las mañanas?

R. Antes era día sí y día no. O casi todos los días. Y ahora pues igual, hace mes y medio que no me peso… Me miro al espejo y digo, ‘bah, me veo bien’. Y ya está. Ya cuando empiezo a verme más relleno digo, ‘hostia, tú, Alejandro, te estás pasando’.

P. Usted ha sido ciclista profesional desde los 21 hasta casi los 43 años. Su retirada habrá sido casi como descubrir que había algo más en la vida que la bici…

R. Yo sabía que me podía adaptar, pero, claro, a mí me gustaba seguir mi ruta. Mi rutina ciclista me gusta mantenerla. Ir aquí a un sitio, ir a otro lado, ir para allá, pues me cuesta porque me gusta mantener mi rutina. Y eso es lo que poco a poco tengo que ir asimilándolo, que hay que hacer cosas que hay que hacerlas sí o sí y aceptar que si hoy no tienes que entrenar o mañana no tienes que entrenar, pues no pasa nada. Pero en mi cabeza sigue existiendo un poco eso del decir, joder, es que yo me encuentro a gusto entrenando y es lo que quiero, entrenar.

P. La grupeta de toda la vida y el colacao…

R. Exactamente. Mis salidas por la mañana, y luego, por la tarde, pues a toda la faena que nos dan los que tenemos bastantes hijos.

P. Cinco hijos que ya le reclamarán toda la atención…

R. Claro, reclaman mucho. Es cierto que los mellizos están en Valencia, pero, bueno, al final los tres que están en casa, pues, bueno, que si una a bailar, que si luego también el fútbol, que si Pablo al fútbol, que si la pequeña para allá, para acá. Hay veces que tanto Natalia [la esposa de Valverde] como yo salimos a las cuatro y media y llegamos a casa a las ocho y media, a las nueve. Casi día sí, día también. Entre recoge, tira, ven, para allá, para acá.

P. Van más para futbolistas que para ciclistas, eso es bueno, ¿no? Que sufran menos y ganen más.

R. De momento, están a gusto en el fútbol. No les va nada mal, les va bastante bien, y yo sin presión ninguna. Yo, primero, lo que ellos han querido. Han querido fútbol, se lo pasan bien, se divierten, están centrados en eso y por mí contento.

P. ¿No montan en bici? ¿No buscan verle sus victorias en YouTube?

R. Sí, sí, les gusta. Claro, claro. Ven las carreras, lo saben todo. Ellos saben perfectamente, pero les tira el fútbol.

P. Este año ha regresado Nairo Quintana al Movistar. ¿Han hablado ya de su peripecia?

R. Tranquilamente no hemos podido hablar. Pero sí que es cierto que hemos hablado y muy bien. Yo, por mi parte, supercontento. Yo veo a todos los compañeros contentos, auxiliares, directores, qué voy a decir. Y eso, no hemos entablado mucha relación porque al final está recién llegado y tiene muchas cosas que hacer, que si una cosa, la otra, que si ropa, que si fotos, que si biomecánica, que si nutricionista. En las concentraciones de hoy en día es todo así. Antes era montar en bici, masaje, descansar y poco más. Ahora tienen mil cosas. Y eso es importante, es evolucionar.

P. Y el equipo ha cambiado mucho en los cuatro años que él ha estado fuera.

R. Sí, lo que pasa es que prácticamente los conoce a todos porque han sido compañeros suyos también de corredores. Ha cambiado mucho, pero no, yo lo que he notado es que él ha vuelto y se siente como si no se hubiese ido. Y a mí, a mí personalmente, me da esa impresión, digo, parece que no se ha ido, ha estado fuera, pero parece que no, que lo siento como si hubiese estado aquí, como si este fuera su sitio natural.

P. Estuvo ocho años, de 2012 a 2019, los mejores años del Movistar, los mejores de Nairo y los mejores suyos, la edad de oro, ¿no?

R. Sí, sí, sí, exactamente.

P. Ahora tiene que ayudarle a Enric Mas, ¿no?

R. Enric es el jefe de filas, de eso no hay duda, pero luego hay un calendario muy grande, muy amplio, para que él pueda disfrutar, para que él pueda ganar, porque yo creo que tiene condiciones para seguir ganando. Y que es compatible totalmente, es que se pueden compaginar a la perfección.

P. ¿En 2024 viajará usted a las carreras con el equipo?

R. Iré algo más, no a todas, por supuesto, pero sí, sí, que estaré en más carreras. Iré como consejero, para estar allí y estar apoyando en todo lo que sea necesario.

P. ¿Se sacará el título de director?

R. De momento tengo el de nacional, los tres niveles. Y el de la UCI no digo que no me lo vaya a sacar, posiblemente sí, pero también por tenerlo, porque, bueno, no sabes lo que te puede deparar el futuro. Y a lo mejor ahora mismo me gusta una cosa y de aquí a un año pues me pica el gusanillo de ser director.

P. Y le coge el gusto al volante y a dar voces…

R. Claro, pero para eso también es importante no desvincularme de donde estoy. Estar aquí, estar allí, ver carreras, observar a los directores cómo trabajan aquí, cuando se reúnen con los entrenadores, con todo eso. Todo eso, y yo voy cogiendo información, que ahora ha cambiado mucho a como era antes. Y que luego yo, antes, eso tampoco lo veía. Tengo que ir adaptándome.

P. La revolución científico-tecnológica-nutritiva del ciclismo obliga a estar muy al día, supongo.

R. Muy al día, muy al día, no tiene nada que ver. También es cierto que antiguamente no había para tirar de toda esta nutrición que hay hoy en día, no había los geles que hay hoy, las barritas, los bidones de alimento. Antes, pues, nos hacían unos bollos, compraban bollos de pastelería y ya. Ahora no, ahora está todo muy medido. Quiero que en esta hora te metas esta pieza con esta, en la segunda hora esta con esta, y si se ha salido más despacio, hazlo al revés o hazlo tal… Todo va muy medido.

P. Usted que ha conocido de 2002 hasta ahora el ciclismo será imprescindible para darles una perspectiva a los corredores jóvenes…

R. Sí, he vivido, pues, casi todas las épocas.

P. Las bonitas, las guapas y las feas y las olvidables y las que no se pueden olvidar…

R. Sí, todas. Y esta es una época muy bonita, muy bonita.

P. ¿En gravel va a seguir? ¿Mountain bike?

R. La idea es seguir en gravel, pero sin la obsesión de este año, sin ir a ganar sí o sí. Tampoco es la necesidad esa. Iré a carreras interesantes para los patrocinadores. Y mountain bike lo estoy haciendo y me gusta. Pienzo hacer la Cape Epic.

P. Comparte marca de bici, Canyon, con el crack Mathieu van der Poel, también maillot arcoiris, como usted en 2018…

R. Estaría guapa una salida con él en mountain bike. Jugaría conmigo, pero estaría muy chulo.

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